Las empresas no tienen la culpa

Que las empresas que tienen que acometer el grueso de las inversiones que nos lleven hacia un planeta más sostenible generen beneficios para acometerlas debería ser una buena noticia y un síntoma de que, al menos por ahí, las cosas van por buen camino. Por eso, el nuevo recorte a los beneficios de las empresas generadoras de electricidad como solución a la subida de los precios se explica mal.

Sin prisa, sin pausa, sin plazo y sin sentido

Tras el “encuentro de las dos delegaciones de los gobiernos de España y Cataluña”, Pedro Sánchez comparecía para promocionar su nuevo mantra: “Sin prisa, pero sin pausa y sin plazos”. Ningún anuncio relevante, ninguna novedad más allá de pedir tiempo para que la escenificación de “voluntad negociadora” sobre lo que el propio Gobierno diagnosticó como “conflicto político” pueda dilatarse pro domo sua. Una patada secesionista a la mesa abriría al mismo tiempo la puerta (de salida) en Moncloa.

¿Qué significa para Rusia, China e Irán la caída del Gobierno de Afganistán?

Rusia, China e Irán se alegran de la derrota estadounidense, pero no deja de preocuparles la estabilidad de sus propios países y de la región, que sin duda se verá afectada por el poder que los talibanes han conseguido en Afganistán. En el gran Oriente Medio posiblemente se notará más presencia e influencia de estos tres países, a los que une su hostilidad hacia EE.UU. Sin embargo, no hay que olvidar que EE. UU. sigue siendo la potencia con más bases militares y capacidad militar en el mundo, y que suma más aliados que Rusia, China e Irán juntos.

¿Qué significa para Europa la caída del Gobierno de Afganistán?

Afganistán ha sacado a la luz la excesiva dependencia europea de EE. UU., así como la necesidad de desarrollar una autonomía estratégica. La UE debe definir cuáles son las principales amenazas para la seguridad y defensa de los europeos, cuáles son sus objetivos para garantizarla y, sobre todo, debe lograr una visión común para alcanzar esos objetivos. Esta tarea implica además una redefinición de la relación entre la UE y EE. UU.

Los que han dejado atrás

02/09/2021. Vicente de la Quintana. El eslogan más recurrente de los prodigados por la propaganda gubernamental es ese que blasona de “no dejar a nadie atrás”. Pero el problema de las raciones masivas de propaganda es que acaban indigestando. Lo cierto es que muchos españoles han sido relegados con total indiferencia, desde que la “coalición progresista” empezó a gobernar. Incluso para Frankenstein, son demasiados cadáveres en el armario solo para salvar la ambición y el proyecto de poder de una sola.

La relación con Marruecos

Resulta llamativo que una buena parte de la opinión publicada –y parece que todo el Gobierno– asuma sin más que le corresponde a Marruecos decidir cuándo abre y cuándo cierra una crisis en su relación con España. Que para Marruecos toca promover la entrada masiva de sus nacionales, menores incluidos, para desestabilizar Ceuta, la crisis se abre. Que ya no conviene a los intereses marroquíes y a su relación con la Unión Europea la utilización de menores para irrumpir en una frontera comunitaria, el monarca marroquí da por cerrada la crisis. Pero las cosas no son así.

Todos los nombres del desastre

Todos los sinónimos de “catástrofe” o “desastre” se han agotado para calificar la retirada de Afganistán de las fuerzas de los Estados Unidos, acordada por Donald Trump al final de su presidencia y ejecutada de manera tan humillante e ineficaz por Joe Biden. Biden, por ser el último, ha sido el que ha apagado la luz, pero la salida de Afganistán estaba incoada con Obama, que marca la inflexión hacia el repliegue de los Estados Unidos de sus responsabilidades globales, y se plasma con Trump que, en mayo de 2020, pacta con los talibanes en Doha el final de la intervención aliada como expresión estratégica del “America first”.

El tiempo es oro: la presidencia de Eslovenia del Consejo Europeo

De la Presidencia eslovena se espera que gestione bien los tiempos y fondos de recuperación post-Covid, que dé continuidad a los debates sobre el futuro de Europa y la autonomía estratégica, y que, aunque no solucione todos los problemas de los Balcanes occidentales, saque a la UE del embarrancamiento en la región.